Cuando pasó el temblor de Sebastian de Zaldua

Cuando pasó el temblor

 El velatorio ya llevaba dos horas cuando Cristian ingresó al lugar. Recién salía de dar clases en una escuela en el centro de la ciudad y tenía miedo de no llegar a tiempo porque el aviso indicaba que iba a ser un velatorio rápido, sobre todo por los calores que estaban haciendo durante ese noviembre.

Miró su reloj; pasadas las nueve de la tarde. El velatorio seguiría hasta las ocho de la mañana siguiente, pero iban a cerrar las puertas a las diez de la noche para que se quedaran solo los familiares.

Se acercó a los padres, a los hermanos y a unos tíos para presentar sus respetos y saludarlos por la tragedia. Andrea tenía solo 23 años. Como era de esperarse, nadie esperaba que una persona tan joven muriese por un problema en el corazón tan repentino. Algunos aseguraban que era por los calores, otros pensaban que estudiaba y trabajaba demasiado, unos pocos decían que solo le había llegado la hora. Cristian no sabía que pensar, él solo tenía en claro que las horas en la escuela no iban a volver a ser iguales.

Se sentó en la segunda fila, al lado de una amiga de Andrea a la que conoció en una de las juntadas de docentes. Cumplió con el protocolo de velatorio y se quedó pensando de si debía o no acercarse al cajón.

Su parte más emotiva le ordenaba ir a despedirse, era su última oportunidad. Pero la razón decía que ya no se podía despedir de ella, eso que estaba en el cajón era solo un cascarón, un recuerdo de lo que aquella muchacha fue. Así que no tenía sentido más allá de la propia satisfacción personal.

Se levantó del largo asiento, deteniéndose en el pasillo. Estuvo largo rato allí parado, disculpándose con los que pasaban a darle un adiós a Andrea. Pero no se atrevía a moverse, sentía los pies atornillados al piso.

Lo que le sacó de su letargo, fue el anuncio de que estaban por cerrar las puertas, dejando el espacio solo para los familiares directos.

Cristian hizo señas de que entendía. Tomó aire y se encaminó al cajón de Andrea. Pero nunca llegó.

El piso comenzó a temblar bajo sus pies. Al principio, creyó que se estaba por desmayar, producto de sus nervios derivados del funeral. Sus pies vibraban casi al mismo ritmo en que se movía todo a su alrededor.

― ¿Está temblando? ―preguntó alguien cerca de Cristian.

― ¡Boludo! ¡Está temblando! ―dijo alguien más.

Casi todas las personas que vio, salieron corriendo al exterior de la casa velatoria. Él se quedó con los padres de Andrea y uno de los hermanos. Fue con ellos que vio el regreso de Andrea.

El temblor aumentaba su intensidad, llegando al punto de que el cajón comenzaba a temblar. Ante aquel riesgo, el padre y el hermano de Andrea, se acercaron para sujetarlo cada uno por un lado. Cristian se acercó a la madre para estar atento por si la señora necesitaba ayuda.

El cajón se sacudió cada vez más fuerte, desafiando la fuerza de los que lo sostenían. El temblor aumentó más su fuerza, ya casi convirtiéndose en un terremoto. Las coronas se cayeron al piso, seguidas por los crucifijos. Pero el cajón se mantuvo en su lugar gracias al esfuerzo de padre e hijo.

Pocos minutos después, la tierra se fue aquietando, regresando todo a la normalidad.

― Zafamos ―dijo el pibe.

― Pobre, mi hijita ―dijo el padre― ni su velatorio puede tener…

― ¿Pa?

El hombre bajó la mirada hacia el cajón. Su boca se abrió tanto que parecía estar dislocada, su piel se puso pálida. El hermano de Andrea estaba casi igual, solo que el muchacho apretaba las manos contra el cajón tan fuerte, que parecía lo iba a romper en cualquier momento.

Cristian no sabía qué hacer, miraba alrededor pero apenas pudo atajar a la madre de Andrea que se desmayaba, en el mismo momento que el cuerpo de la chica se sentaba en su cajón, frotándose los ojos, preguntando si alguien tenía un pucho que le convidaran.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: