Los libros que leo (I) 13 cuentos inconexos de Sebastián Elesgaray

LA RESEÑA DEL SEBA (I)

13 cuentos inconexos de Sebastián Elesgaray

El libro que tenemos para reseñar, es una compilación de historias: 13 cuentos inconexos. Lo bueno que tiene leer autores que no están en el mainstream editorial o de la moda, es que te encontrás con intentos muy interesantes de originalidad y de estilo propio.

De este mismo autor, Argentino por cierto, ya comenté anteriormente “Tierra de nadie” en el programa de radio Rockiratura y algo más, una historia postapocalípitica ambientada en Argentina pero lamentablemente ese archivo se perdió entre rescates de disco duro de computadora. Por cierto es también muy recomendable, no solo por la calidad de la novela sino también por el género en sí, que no está muy difundido en nuestro país.

Ahora bien, este nuevo libro intenta seguir con la idea surgida en Tierra de Nadie: Ser diferente.

Una advertencia antes de continuar es que esta reseña, como casi todas las que haremos, pueden contener lo que llaman hoy Spoilers o adelantos y revelaciones, así que lea bajo su propio riesgo y no se queje después.

El género que se desarrolla aquí mayormente es el terror y con una impronta que escapa a nuestra época. Al parecer Sebastián intenta en varios cuentos escapar a lo políticamente correcto, planteando expresiones o situaciones que resultan impactantes, chocantes, pero no por mal escritas, sino todo lo contrario, colocadas en el momento y lugar justo. El cuento “La nariz” es un claro ejemplo.

Cuando leí las primeras líneas, me descolocó completamente, por lo que dice y que está en primera persona.

Allí se puede considerar que plantea con sinceridad el tema de la belleza y los defectos físicos, con un personaje detestable y macabro, pero sin caer en la cuestión obvia de criticarlo abiertamente porque extrañamente resulta atractivo. Es lo que cualquier ser humano pensaría o sentiría al ver una nariz como la descrita en el cuento.

Como nota aparte y relevante para esta reseña, actualmente existe una corriente literaria, entre muchas otras, que se dedica a apuntar directamente a los prejuicios y cuestiones negativas del mundo, descuidando terriblemente la estética literaria, el desarrollo de la trama y construcción de personajes, haciendo historias predecibles acorde a una ideología; algo que podríamos denominar “Literatura panfletaria”. Obvio que no es mala la crítica social o la crítica a ciertos aspectos de la sociedad, mucha literatura clásica se basa en eso, pero no al “Servicio de…”

Aquí no vas a encontrar eso, sino más bien que se mete en la cabeza del personaje para mostrar lo que hay ahí. Porque el autor sabe que es ahí a dónde queremos ir; a la historia sincera que quiere acompañarte los minutos que tenés el libro entre las manos. El final del cuento, es la glorificación de la maldad y el personaje sigue acorde a una escala de valores propia de sus emociones iniciales, pero exacerbadas para la necesidad literaria ¿Qué le importa lo que hizo, si está bien o mal? Él lo hizo, él se siente aliviado al hacerlo, mostrando lo que en verdad es, restregándote en la cara que es un ser muy diferente y que no le da vergüenza serlo, pero que a la vez guarda un mini parecido a lo que muchas personas sienten frente a los defectos físicos. No es solo en este cuento, sino algo que acompaña al libro, el hecho de poner el personaje sin un juez que lo acompañe. Porque en definitiva los jueces somos nosotros.

Ahora bien, “13 cuentos inconexos” guarda un secreto. Y creo haber descubierto cuál es. Si bien el título dice que no se conectan, hay una idea que subyace a todo el libro: La soledad de los personajes. Cada personaje se encuentra solo frente  a la situación. Obvio que hay más personajes en cada cuento, presentes o mencionados por el protagonista o narrador, pero cada uno es víctima de sus circunstancias. El primer cuento “No viajé lejos”, que abre el libro y para mí el mejor de la compilación, te marca la pauta de que el protagonista no va a recibir ayuda, está completamente desamparado a su suerte y los antagonistas inesperados de la historia. Esto es algo que cumple una de las reglas de oro del terror y de la literatura en general que es bombardearte las emociones. El impacto final, dándote cuenta luego de que los elementos que marcaban ese final ya estaban en el texto, es algo complicado de lograr pero que Sebastián lo consigue con paciencia y destreza.

Esto que subyace a prácticamente todas las historias, es una idea que permite sentir que estás viendo una compilación de cortometrajes a lo “Creepshow” de Stephen King y George Romero. ¿Lo habrá hecho adrede el autor? Deberán sacar sus propias conclusiones.

Los cuentos que transitan el terror, suben y bajan de entre los tres niveles del género, respetando cada pase. Según Stephen King, hay tres niveles en la literatura de terror: El primer nivel es el “Gross-out” y el segundo es el “Dance level”, más relacionados con ideas, conceptos y especulaciones, el momento previo y el instante inmediato. Y el tercero es “Repulsión”, cuando sucede el asesinato o la cuestión macabra, el hecho en sí y su desarrollo y consecuencias. Elesgaray utiliza todos, desde el suspenso magistral difícil de conseguir, hasta el momento más sádico, y por ende el nivel inferior del género (Sin entender inferior como sinónimo de mala calidad) de cortar una nariz porque molesta a la visión estética del personaje.

Hay otro cuento en este libro que también es magistral, que es “El reflejo de reflejo de”. En un principio no entendés bien qué es lo que pasando, a dónde es que va la historia. Pero se va desenredando en sí misma, con una estética que hace recordar al microrelato de Anderson Imbert “Espiral”, pero que avanza a modo de espiral ascendente. Cada giro es una situación parecida a la anterior pero con unas pequeñas diferencias hasta que terminás en otro lugar, pero como un punto medio entre este lugar y el otro lugar, cerrando con un “¿Ella era un cuerpo o una imagen en el espejo?” a lo que el autor responde “No importaba/Porque era perfecta”. ¿Metafísico? Puede ser.

Hay más cuentos para tomar de ejemplo. Pero solo dejaremos estos por ahora, para usarlos de muestra del trabajo de este autor.

Otro punto interesante es la narrativa y acá quiero hacer una salvedad personal. Yo no mido a los autores nuevos, y nadie debería, con la “Vara de Borges”. Me parece absurdo e injusto. Si alguien hace eso, demuestra que no tiene interés real en la historia sino destruirla porque es nuevo y no es ese Brillante Autor, ese escritor parecido al profeta prometido.

La narrativa de Elesgaray es firme, si bien le faltaría más como a todo autor nuevo (Levanto la mano) está bien trabajada, se nota que intenta hacerlo bien, alejándose de las miradas modernas de “Menos trabajo, más historia” que consisten en ambientes vacíos y personajes mal construidos o apenas trabajados, con historias que confunden el final abierto con la historia sin final. Aquí no. En este libro, en pocas palabras sabés quién es quién y eso es un logro.

Quizás el único defecto puede ser la extensión de los cuentos, que algunos necesitarían un poco más de espacio de trabajo, un par de páginas más para desarrollar detalles puntuales y darles más brillo aún, pero eso sería ponerse quisquilloso.

Lo único que se puede criticar abiertamente, y que no entendí qué hacía ahí, es el llamado “Prólogo: Fuente de inspiración”. Es algo que queda descolgado del resto del libro, parece escrito a las apuradas, como una especie de broma al autor y no le encuentro sentido. Es un elemento que no funciona para la estructura del libro y juega en contra para su presentación. Es como insertar un cortometraje de terror antes de la película. Si, es una historia también y admiro la generosidad del autor en incluirla, pero cuyo único fin parece ser cachetearte antes de la cachetada del escritor del libro. Ni siquiera se conecta en algún punto, como para dar a entender que es un personaje latente o que es algo que hizo aparecer las historias.

Si, puedo estar siendo cruel e injusto, desproporcionado digamos, pero es para que se entienda.

En sí, el libro trae diversas historias para muchos gustos y de buena calidad. Cada uno tiene una identidad, más o menos lograda, que vale la pena para pasar un buen rato de lectura. Es un libro que intenta algo diferente y lo logra bastante bien.

Sebastián Elesgaray parece pertenecer a esa escuela inmortal de escritores que no quieren ser del montón, que aunque lo hagan mal quiere ofrecer algo diferente, algo sincero ¡Porque de eso se trata el hecho de escribir! Intentar algo diferente con la mayor dedicación posible.

Para esta primera reseña, la calificación final para “13 cuentos inconexos” de Sebastián Elesgaray es un 8, aprobando el examen final.

4 comentarios sobre “Los libros que leo (I) 13 cuentos inconexos de Sebastián Elesgaray

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